

Cuando una empresa contrata el mantenimiento de su EDARI (Estación Depuradora de Aguas Residuales Industriales), suele pensar en bombas, soplantes, agitadores y en que el vertido cumpla siempre los parámetros autorizados. Todo eso es imprescindible, pero deja fuera una partida que también forma parte del buen mantenimiento de la planta: la factura eléctrica. En Revizo integramos la optimización energética —empezando por el autoconsumo fotovoltaico— dentro del propio servicio de mantenimiento de la EDARI, no como un proyecto independiente que alguien tiene que gestionar por su cuenta.
A diferencia de la EDAR municipal, que trata el agua residual urbana y depende de un ayuntamiento o consorcio, la EDARI es una instalación privada, propiedad de la empresa, obligatoria cuando el vertido de un proceso industrial no puede entregarse directamente al colector o al medio receptor sin tratamiento previo. Mantener una EDARI en buen estado exige revisar equipos electromecánicos, instrumentación y automatización, pero un mantenimiento verdaderamente integral también debe vigilar cuánto cuesta operar esa planta cada mes, porque ese coste no es una casilla más del balance: para muchas industrias es la partida de mantenimiento que más crece cada año.
El proceso de aireación de los reactores biológicos —la fase en la que se inyecta aire para que las bacterias depuradoras trabajen— concentra entre el 50% y el 60% del consumo eléctrico total de una planta depuradora. En España, este proceso consume de media unos 0,5 kWh por metro cúbico de agua tratada. Son cifras agregadas del sector del tratamiento de agua en su conjunto, pero el patrón de consumo es equiparable en una EDARI que trate volúmenes similares con procesos biológicos comparables. Para una planta industrial mediana, esto se traduce en facturas eléctricas que pueden superar con facilidad los cientos de miles de euros anuales, y ese coste no depende de cuánto factura la empresa, sino de cuánta agua hay que tratar. Un mantenimiento que solo repara averías, sin vigilar ni actuar sobre este consumo, deja sobre la mesa uno de los mayores ahorros posibles de toda la planta.
Las EDARI suelen disponer de superficies que otras áreas de la fábrica no tienen: cubiertas de naves de pretratamiento y deshidratación de fangos, cubiertas de decantadores y digestores cuando están cerrados, y terrenos perimetrales sin uso dentro de la propia parcela industrial. Además, el consumo de una EDARI es constante y previsible las 24 horas del día, lo que la convierte en un escenario idóneo para el autoconsumo fotovoltaico. Por eso tiene más sentido integrar el diseño, la instalación y el mantenimiento periódico de esos paneles dentro del mismo contrato que ya cubre el resto de la planta, con un único interlocutor que vigila tanto el proceso como el consumo eléctrico, en lugar de sumar un proveedor más a gestionar.
A esto se suma un factor regulatorio de fondo: la nueva Directiva (UE) 2024/3019 sobre tratamiento de aguas residuales fija como objetivo la neutralidad energética progresiva hasta 2045, aunque su ámbito de aplicación directo son las EDAR urbanas de más de 10.000 habitantes equivalentes, no las EDARI. Aun así, marca una dirección clara para todo el sector: la generación propia de energía deja de ser una opción y pasa a ser el estándar hacia el que camina también la industria.
No es un planteamiento teórico. La EDAR de Arroyo de la Víbora en Marbella, con un consumo aproximado de 4,75 millones de kWh al año, cuenta ya con una instalación fotovoltaica de autoconsumo conectada a red. En Miranda de Ebro, una planta de 321,3 kWp cubre alrededor del 35% del consumo anual de la depuradora local. Son ejemplos de EDAR municipales —son las instalaciones con más proyectos publicados y datos disponibles—, pero la lógica técnica y económica del autoconsumo es idéntica para una EDARI: mismo perfil de consumo continuo, misma oportunidad de ahorro dentro de un mismo plan de mantenimiento.
El momento es además favorable para invertir. A nivel nacional hay líneas de ayuda al autoconsumo con presupuesto abierto durante 2026. En la Región de Murcia existe una convocatoria específica para pymes de los sectores industrial y terciario, con parte de su presupuesto reservado a instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo. Y en Andalucía, el programa INCEA ofrece ayudas de hasta 100.000 € para autoconsumo industrial. Gestionar estas ayudas como parte del contrato de mantenimiento, y no como un trámite aparte, simplifica mucho el proceso para la empresa.
En Revizo ofrecemos mantenimiento integral de EDARI en Alicante y Murcia. Contamos con un equipo de ingenieros especializados en mantenimiento de EDARI que se encarga de todo el servicio: estudio y seguimiento del consumo eléctrico, diseño e instalación de autoconsumo fotovoltaico ajustado a la curva de consumo real de tu EDARI, mantenimiento periódico de esa instalación y apoyo en la tramitación de las ayudas disponibles. Si quieres una sola empresa que se encargue del mantenimiento de tu EDARI y, además, reduzca tu factura eléctrica, hablemos.

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